martes, 2 de octubre de 2007

La labor de los padres en la educación de nuestros hijos e hijas

Está demostrado que el nivel de preocupación e implicación de los padres en la vida escolar de sus hijos influye, proporcionalmente, en el éxito o fracaso de la misma.
Primeramente, debemos conocer a nuestros hijos e hijas, sabiendo en qué momento evolutivo se encuentran y cómo afecta esto en su comportamiento.
En Segundo Ciclo de Primaria, entre los 8 y los 10 años, los niños y niñas se van desprendiendo de la fantasía y el egocentrismo para desarrollar un pensamiento mucho más racional. Ahora desean conocer la realidad y buscan respuestas cada vez más exactas a las preguntas que se les plantean y a los sucesos que observan en la vida cotidiana. Es el momento de ayudarles a avanzar hacia niveles de razonamiento progresivamente más complejos e intentar encontrar una explicación lógica a lo que ocurre. Poseen la capacidad suficiente para comprender muchos de los fenómenos del mundo que les rodea. Dentro de esa comprensión, cobra vital importancia todo aquello relacionado con la construcción de normas y valores, que dejan de ser algo sagrado e inamovible, para convertirse en un espacio participativo.
Los padres, además, debemos implicarnos en la escuela donde nuestros hijos e hijas estudien. Sentirnos cercanos a su quehacer diario les dará confianza. Darle la mayor importancia posible a cada uno de sus éxitos y todo nuestro apoyo y preocupación a sus fracasos les hará ver que su trabajo es valorado.
Cada día, los padres debemos recordar que nuestros hijos e hijas, en apariencia “mayores”, siguen siendo niños y niñas y, como tales, hemos de preocuparnos por revisar sus tareas, leer con ellos su agenda, asegurarnos de que hagan todos sus deberes, consultar con ellos el horario del día siguiente y dejar por la noche preparada la mochila y el material para las diferentes asignaturas.
En Segundo Ciclo, hay dos factores principales que garantizarán el posterior éxito o fracaso de nuestros hijos e hijas:
· La capacidad lectora.
· El total cocimiento de las tablas de multiplicar.
Estos son los dos pilares sobre los que construiremos el resto del aprendizaje, por lo que tendremos que preocuparnos de leer cada día con nuestros hijos y preguntarles periódicamente las tablas de multiplicar.
No podemos descuidar la comunicación con el Colegio que principalmente se llevará a cabo a través de la agenda escolar; tendremos que justificar debidamente las faltas de asistencia o puntualidad de nuestros hijos; reunirnos con la tutora o tutor de manera individual, al menos una vez durante el curso y, por supuesto, no discrepar con el centro delante del niño o niña.
Teniendo en cuenta todos estos factores, estaremos haciendo a nuestros hijos e hijas el mejor de los regalos… la posibilidad de forjar su propio futuro, dotándoles de todas las herramientas necesarias para ello y, sobre todo, ayudándoles a crecer.

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